Cómo elegir

Es muy típico escuchar a alguien que lleva usando una aplicación informática durante algún tiempo que no usa ni el 25% (en el mejor de los casos) de las funcionalidades que trae de serie dicha aplicación. ¿ Por qué pagar entonces el 100% cuando sólo se usará un 25% ?

La respuesta es fácil, para poder reducir los costes de fabricación del producto, en este caso de una aplicación informática, se debe “producir en serie” (en el argot TI desarrollos estándar) de manera que permita llegar con el mismo tiempo de producción (desarrollo) al máximo número de usuarios. De esta manera pagaremos el 100% del precio para usar sólo ese 25%, claro que el 100% del precio de un producto estándar suele ser bastante más económico que el 100% (que sólo cubrirá el 25%) de un producto a medida.

Las virtudes de los productos estándar, sobre todo en la pyme, son más que evidentes. El ahorro en costes lo podemos ver desde dos puntos de vista, económicamente y en tiempo, que al fin y al cabo se convierte en una cuestión económica también. Es importante tener en cuenta el aspecto “coste en tiempo”, pues según el caso puede representar un esfuerzo mayor para la empresa, y a menor número de usuarios de la aplicación, mayor coste en tiempo, pues evidentemente si sólo tiene 2 usuarios la aplicación y uno está dedicado en parte a “apuntar”, probar y comunicar al proveedor los errores, estaremos pagando a una persona para que “depure” (busque funcionalidades requeridas, compruebe el correcto funcionamiento de las desarrolladas, etc…).

Tan sólo por este aspecto (coste en tiempo) y a no ser que la gestión y necesidad de la empresa sea algo muy específico, en el 99,9% de los casos deberíamos optar por aplicaciones estándar.

Una vez que ya sabemos por qué hemos elegido una aplicación estándar, tendremos que evaluar las que en principio dan cobertura funcional a nuestros requisitos (gestión de nuestra empresa) al menor coste posible (como es obvio). El problema es ¿ cómo decidir cuando una aplicación merece o no la pena el esfuerzo económico ? Aquí tenemos que buscar razones objetivas para poder medir con la misma unidad. Por ejemplo, ¿ cuántas personas necesitaríamos y cuanto tiempo dedicarían a realizar la gestión de manera manual ? Con esto ya tenemos una medida base sobre la que calcular lo que nos vamos a ahorrar. Ahora tan sólo se trata de elegir una metodología de evaluación económica de proyectos para poder comparar las diferentes alternativas. Es importante tener en cuenta que el coste de la aplicación no es el único que tendremos que sopesar, además tendremos que añadir:

  • Coste de mantenimiento anual de la aplicación, cuando aplique (sea posible y se desee incurrir en él, que debería ser siempre)
  • Coste de hardware para alojar la nueva aplicación. Aquí siguiendo la arquitectura típica de las aplicaciones actuales tendremos que hacernos las siguientes preguntas:
    • ¿ es necesario nuevo Hardware para ejecutar la aplicación en el “Servidor” ?
    • ¿ es necesario actualizar/cambiar el hardware de los puestos ? En muchos casos la obsolescencia de los puestos hace que esto sea un coste añadido.
  • Formación de los usuarios

Como se puede ver, tomar la decisión correcta conlleva tener en cuenta muchos factores.

Es obvio que estas son las consideraciones generales, y dependiendo de cada circunstancia, habrá que valorar otras muchas más.

Hola, quería una “hoja güe” para internet.

El otro día recibía la llamada de alguien preguntándome si:

1. Es caro 300€ bimensuales por “posicionamiento de la WEB”?.

2. Opinión acerca de “la Web”, no de internet entera, solo del WebSite de una compañía. 😉

Mis respuestas, fueron:

1. Si, es caro.

2. La “güeb” muy bonita, pero poco útil.

Todo lo relacionado con la empresa y sus inversiones tiene una (o varias) formas objetivas de medirse (VAN,TIR,ROI, …) pero hay una que en este caso es elemental:

– Cuantos clientes nuevos has obtenido desde que estas invirtiendo x€ en tu WebSite?

Esto mismo se lo pregunté a mi interlocutor y la respuesta fue: Ni idea.

Obviamente invertir 150 euros mensuales, sin conocer como impacta en tu negocio, es un desperdicio de dinero, una inversión nefasta. Pero tan mala es la idea de realizare esa inversión, como malo es el servicio prestado. Me explico. Es obvio que cuando se contrata a una empresa especializada en SEO, SEM, posicionamiento en Internet, etc, se hace o bien porque no se tiene tiempo, pero eres consciente de lo que tienen que hacer y que has de esperar, o bien porque como en el caso del 80% de las empresas, sobre todo las pymes, lo has escuchado en alguna conversación, por azar han contactado contigo, o cualquier otra circunstancia fortuita y que el empresario/responsable de la inversión jamás hubiera tenido en cuenta, por lo que quien presta el servicio debería dar un valor añadido, explicando que, como, cuando y los resultados que se obtendrán/obtenidos por sus servicios, medidos objetivamente. Creo que esto es algo bastante común, y como en todos los sectores existen “PIRATAS” que lo único que buscan es maximizar el beneficio, minimizando el tiempo dedicado … claro, eso es lo que persiguen todas las compañías no??, si pero con un poquito de ética y sin llevar el concepto a los extremos.

El segundo punto es más de lo mismo, pero por parte de otra empresa. En este caso no se trata de posicionamiento, sino de la web corporativa. Siempre que sale el tema en alguna conversación lo repito hasta la saciedad, basar toda tu web en “un FLASH” no es buena idea. No lo es simplemente porque estás auto-obligándote a contratar empresas del tipo descrito en el párrafo anterior (claro, preferiblemente del tipo “no pirata”) para que los principales buscadores puedan conocer a que te dedicas y que ofreces. En el caso que comento, la página principal, la que “ven” y usan para indexar los buscadores no contiene otra información que no sea la estrictamente necesaria para invocar al objeto FLASH, Por no tener, no tiene ni “Title”… El diseño, precioso, llamativo, animaciones por aquí, animaciones por allí, tirabuzón a la entrada y doble pirueta hacia atrás a la salida, pero “metainformación” válida y que ahorre o reduzca inversiones posteriores … 0. De nuevo, creo que no se trata simplemente de “hacer lo que te piden”, se trata de aportar valor añadido y orientar al cliente sobre un tema en el que se supone la empresa proveedora es experta.

Moraleja, cuidado a quien se contrata, busca referencias, trabajos anteriores, opiniones de terceros sobre como y que hacer, consulta a más de un proveedor, no sólo por negociar el coste, sino por ver cual de ellos “añade valor” a tu necesidad, y sobre todo pide información objetiva y medible sobre los resultados que se van a obtener.