Aunque, obviamente, he oído hablar mucho de este nuevo gadget, fue ayer cuando por primera vez en el transporte público vi a una persona leyendo, supongo que un libro, en una de estos dispositivos.

Supongo que después de los teléfonos móviles, que ya últimamente parecen de todo menos teléfonos, las vídeo consolas con todos los “sabores” portables, no portables, etc … le llega el turno a un nicho de mercado nuevo y por explotar, los e-readers o libros electrónicos.

Sprint “Alex”, e-reader con doble pantalla y Android

Este es sólo un ejemplo, ya hay algún que otro modelo de diferentes compañías. Lo reseñable de este modelo es que, al igual que el resto de gadgets, ya no sólo es la funcionalidad principal la que importa, además tiene que incluir “addendums” que los diferencien y que de alguna manera potencien, y en otros casos acompañen, a la funcionalidad principal, recordemos en este caso poder leer un libro. ¿ Qué veremos incluido en un futuro en este nuevo cacharrito ? Sólo Dios lo sabe.

Otra cosa que me llama la atención es el modelo de negocio que acompañará al dispositivo. Justamente el sábado pasado aparecía una noticia en la que se hablaba de este gadget y que aún estaba en fase de Introducción/Crecimiento (más bien la primera fase dentro del ciclo de vida del producto) y que el modelo de negocio aún está por determinar, planteando la duda de si se cobrará por capítulo.

No se tú, pero para mi la idea es poder tener un PDF, bien generado a raíz de un documento propio, bien comprado, bien  … llámalo X, y que este dispositivo me permita, de una manera cómoda leerlo sin dejarme la vista (esta es mi necesidad). Pero me está empezando a dar la sensación que el deseo que han interpretado los diferentes fabricantes es otro. (Según la teoría marketiniana ¿es esto miopía de marketing?)

Está claro que la experiencia vivida con los CDs y DVDs de música e imagen, va a marcar el desarrollo de este nuevo dispositivo. Me explico,  ¿se permitirá además de poder acceder a los contenidos de pago, incluir en el cacharrito algún otro formato que pueda ser generado por el usuario final (Ej. PDF)? Para mi esta es la gran duda y supongo que el punto clave para los fabricantes y sobre todo para los EDITORES de contenido.  Para estos últimos la respuesta entiendo que es obvia, y para los primeros, supongo que el riesgo que están dispuesto a asumir por el desarrollo, fabricación y distribución del chisme, es diferente si los primeros están de acuerdo o no.

¿ Cómo lo ves ?

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