El cambio de empresa ha traído asociado un cambio de compañeros.  Con respecto a los nuevos, salvo alguno, los demás son eso precisamente, nuevos, y por lo tanto aún por descubrir, aunque hay que decir que es cierto que de momento mi apreciación es que son gente enormemente colaboradora, abierta y amable.

Para los antiguos, al menos para el grupo en el que me movía, sólo tengo buenos recuerdos, recomendaciones y buenas palabras. Por ello, y porque quise, tuve a bien celebrar una comida, nada excepcional por lo que al lugar se refiere, pero si por los asistentes. Supongo que no hace falta que explique que se mencionaron las mil y una batallitas que hemos vivido en mis 9 años de permanencia en la empresa. Al final de la comida “entrega de premios” … recuerdos “físicos” que me llevo de esos 9 años, y que simbolizan para mi, muchas cosas. Entre otros fui obsequiado con una “bayeta” (largo de explicar!) y un libro: Cimas y Valles, de Spemcer Johnson, M.D. (El resto de obsequios ya han sido estrenados!!! 😉 , se nota que 9 años “viviendo” juntos os han hecho conocedores de mis gustos!! )

El libro. Fácil de leer, del estilo de “¿Quién se ha llevado mi queso?” ya que además es del mismo autor. Hay una frase “lapidaria” que me gustaría compartir aquí:

Las cosas malas ocurren debido a lo que hicimos en los buenos momentos.

Las cosas buenas ocurren debido a lo que hicimos en los malos momentos.

Roberto C. Goizueta, antiguo director ejecutivo de The Coca-Cola company.

Nunca nada tan sencillo y tan poco adornado ha podido expresar algo de una manera tan contundente.

Cuando sientas que algo no va de la manera prevista, piensa que hiciste (o no hiciste) cuando todo te parecía ir bien para que de repente la sensación sea la contraria.

Si piensas un poco en como funciona la especie humana, te das cuenta de que sólo nos movemos e intentamos avanzar cuando no nos sentimos cómodos, cuando el zapato nos duele. Sin embargo no es normal encontrar muchas personas que decidan “cambiar el paso” cuando están en la CIMA. Nos acomodamos, asustamos, llámalo X. Esto no es algo exclusivo de los humanos, en el mundo empresarial pasa exactamente lo mismo, claro que ese mundo al final está orquestado por personas.

Tan sólo he leído de momento un par de capítulos, pero tiene buena pinta, al menos ya me ha dado que pensar, que en definitiva debe ser el fin último de este tipo de literatura. Cuando lo finalice, más.

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