Como para echarse a llorar es la siguiente noticia:

Los EREs afectaron a más de 95.000 trabajadores de enero a noviembre de 2008.

Da pena. Mucha pena. Sobre todo cuando detrás de esas cifras se piensa en las familias que se han visto afectadas. Si aún así no te da pena, ponte en la piel de cualquiera de los afectados y piensa tan sólo por unos minutos en buscar una salida para dicha situación. A mi me causa un agobio tremendo.

Ya he comentado en algún post anterior, que creo que sobre todo las grandes, han aprovechado el tirón mediático de la crisis, en unos casos para “rejuvenecer” su plantilla y en otros simplemente para sanear (exceso de contratación en algunos momentos sin justificación).

Si lo piensas friamente, el único responsable de tener que presentar un ERE es una mala, pésima planificación en todos los sentidos (económica, estratégica, de producción, etc …) de una empresa … aunque claro, esto es algo que seguro cada empresario justificaria a su manera.

Ese no es el tema. Lo que si me gustaría tratar aquí es si existen vías alternativas para no tener que llegar e estos extremos de despidos definitivos.

Algunas soluciones que me parecen, al menos, menos malas, son los EREs temporales, consistentes en el “despido temporal” de un trabajador, de manera que se mantiene el puesto de trabajo, aunque eso si, prestando menos servicio y por lo tanto haciéndose cargo la empresa de un menor coste. Fundamentalmente los he visto de 2 tipos, los que concentran todo el periodo de inactividad y los que intentan repartirlo a lo largo de año en forma, por ejemplo, de un día menos de trabajo todas las semanas del año. En ambos casos al menos hay una voluntariedad de no despedir, y si de buscar soluciones.

En otros casos, no sé si muchos, pero si sé de algunos, la idea no es ajustar la producción a la demanda, la idea es que aún habiendo tenido beneficios en el ejercicio anterior, se despide y prejubila sin más. Si realmente el ERE está provocado por una situación coyuntural, con origen en la famosa crisis, ¿ por qué no se buscan soluciones para paliar los posible perjuicios, y poder continuar con la actividad una vez acabe (o finalicemos) esta crisis ? Yo creo que la respuesta está clara, porque la crisis sólo es la excusa, no el origen.

Y a todo esto nuestros impuestos, o sea nosotros, somos los que estamos pagando los caprichos de algunos empresarios.

2 Comentarios en “Para echarse a llorar.

  1. Hola:
    No debemos hechar toda la culpa a los empresarios, desde el año pasado después del verano los Bancos y Cajas cerraron el grifo no solo a las empresas dependientes de la constucción, sino a todas, con el argumento manido, cuando la realidad es que no han dado ningún crédito ni a pequeñas empresas, autónomos, particulares para consumo, particulares para hipoteca, etc. y que pasó, según decían las oficinas, grifo cerrado y hasta el 2009 nada.

    Estamos en el 2009 y las perspectivas no son alentadoras, siguen cerrados a cal y canto y lo que es mas grave, todo el dinero de los españolitos de a pie que les están “REGALANDO”, es secreto y no se destinan para el fin que se crearon, es decir, que sea para empresas y particulares y creación de negocio o recursos. Los auxilios de créditos ICO, también a la espera.
    En mi humilde opinión, este año veremos algún Banco en la UVI, por no decir con cancer de liquidez. Ya lo ha anticipado el director general de la Caixa y lo pero no ha hecho mas que empezar, porque dice nuestro Sr. Presidente que en marzo comienza la reactivación, pero lo que de verdad comienza es la primavera y, esperemos, que la sangre no se altere.

  2. Totalmente contigo en que la culpa no es completa de los empresarios, que también tienen la suya, el gobierno y NOSOTROS mismos que seguro que formaríamos parte de los inculpados en caso de celebrarse un juicio.

    El gobierno (este y el anterior) por quedarse con las manos cruzadas y NO realizar la famosa “reforma estructural” cuando aún recibíamos fondos de la UE, pero claro a ver quien le echaba lo que había que echarle para tocar “un país que iba bien”.

    Y nosotros, por falta, de nuevo, de previsión y pensarnos que de aquí en adelante todo era subir, y el ejemplo más claro es la vivienda.

    En fin, efectivamente no hay un único culpable, lo somos todos en mayor o menor medida, el tema es que después los que tienen que “sufrir” los efectos son siempre los mismos, esto si que no se reparte.

    Gracias por tu comentario!!

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