.. me encuentro con que no tengo trabajo ¿ y ahora qué ?

Esto es lo que supongo estarán pensando, y en algunos casos (espero que no en muchos) pensarán los afectados por los diferentes Expedientes de Regulación de Empleo que últimamente estamos viendo aparecer (como en el anuncio de los Donetes, hasta de debajo de las piedras), y muchos autónomos también.

Las circunstancias son completamente diferentes en uno y otro caso, pero en el fondo la situación desemboca en algo muy similar: frustración y falta de motivación.

En el primer caso (ERE) te encuentras con que has desarrollado un trabajo para una compañía, quizá durante muchos años, en la que de buenas a primeras, y seguro que en más de un caso escudados por la “recesión” y la coyuntura global, presentan un expediente de regulación de empleo cuando el objetivo final del mismo es deshacerse de personal potencialmente en edad de prejubilación (habitualmente personal que tiene un coste elevado para la compañía por sus sueldos <engordado con los “trienios” de antigüedad>, aunque este es sólo el más evidente). Lamentablemente hoy por hoy el trabajo no es para toda la vida como ocurría con generaciones anteriores.

El caso de los autónomos es, si cabe, aún más hiriente. Están cotizando como el resto de trabajadores, y seguro que en algún caso  incluso más, no tienen horario de entrada y salida, de hecho ese derecho es casi un insulto para ellos, forman en gran medida la base del gran tejido empresarial de un país, y como contraprestación no tienen los mismos derechos en materia de desempleo que un trabajador por cuenta ajena. Se supone que al ser autónomo no tienen un salario fijo, pues su salario depende de lo bien o mal que lo sepan hacer, y claro en este mundo en el que o matas o te matan, los que intentan “ajustarse” a la legalidad están avocados a ser un trabajador por cuenta propia, con sueldo de uno por cuenta ajena. Con todo esto resulta que en momentos como el actual, la situación de un autónomo es, al menos, tan mala como la de los trabajadores por cuenta ajena, si no más.

Yo tengo la suerte de, hasta el momento, no haber pasado por ninguna de las dos situaciones anteriores: verme sin trabajo o sin posibilidad de generar ingresos, pero reconozco que la situación es como para deprimirse y mucho, sobre todo a ciertas edades en las que, por desgracia, no se es tan competitivo como una persona de 20/30 años por muchos motivos, algunos de ellos obvios.

En estas situaciones, las personas que realmente necesitan sentirse útiles y activas, ¿ qué pueden hacer ? Es una pena como la sociedad desaprovecha el conocimiento y experiencia acumulados.

Esperemos que esta situación no se prolongue en el tiempo y encontremos soluciones.

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